Portada del sitio - Recepción - Plataforma para el fomento de la Edición de Arte en Andalucía - Nueva sección - Tercera Bienal del Libro de Artista. Cuando el libro es un arte.
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Comisariada por José Arturo Rodríguez Núñez, la exposición se enmarca dentro de la Tercera Bienal Internacional de Libro de Artista que se celebra en la Biblioteca de Alejandría y presenta una visión general de las publicaciones producidas por diferentes artistas durante cuatro décadas. Partiendo de los trabajos emblemáticos de integrantes del grupo Zaj, llega hasta su florecimiento actual. Se presentan trabajos de Miquel Barceló, Muntadas, Fréderic Amat, Equipo Crónica, Bleda y Rosa, Joan Brossa, Txomin Badiola, Daniel Canogar, Alicia Framis o Dora García, entre otros muchos

España presentará en Alejandría cuatro décadas de "libros y revistas de artista" en España, en las que la escritura ha compartido o cedido su espacio a otras expresiones artísticas donde, a veces, se pierden las fronteras de los formatos tradicionales.

La exposición titulada "Hojeando… Cuatro décadas de libros y revistas de artista en España", que está organizada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) se inaugurará el próximo 22 de abril en Alejandría en el marco de la "Tercera Bienal del Libro de Artista" de esta ciudad egipcia.

Según una nota informativa de la SEACEX, la exposición presenta "por primera vez" una muestra de publicaciones desde los años 60 a la década de los 90 con trabajos de Miquel Barceló, Fréderic Amat, Equipo Crónica o Joan Brossa, entre otros.

Asimismo, los artistas Alicia Martín, Lara Almercegui, Pamen Pereira e Isidro López, cuyas obras serán expuestas en la bienal, participarán en un taller de libros de artista entre el 15 y el 21 de abril.

En los años 60, la visión del libro como soporte artístico toma un nuevo impulso en España que se desarrollará y evolucionará en las siguientes décadas.

En la organización de la muestra participa también la Dirección General de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Exteriores y Cooperación y colaboran la Embajada de España en el Cairo y la Biblioteca de Alejandría. EFE

Un Quijote para contemplar, además de leer, es una de las propuestas de España, país invitado, en la III Bienal Internacional del Libro de Artista, que desde hoy acoge la mítica Biblioteca de Alejandría, en el norte de Egipto.

Tal y como dice su nombre, los libros de artista son hechos por los propios creadores, o como una de las participantes en la bienal, la española Lara Almarcegui, prefiere definir, son volúmenes "pensados por el artista como una obra de arte".

Así, revistas envasadas al vacío, libros desmontables o una guía del mercado del Rastro de Madrid son algunos de los tomos que el visitante puede contemplar, e incluso tocar en la exposición "Hojeando. Cuatro décadas de libros y revistas de artistas en España".

Organizado por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX), en colaboración con la embajada española en Egipto, la muestra acoge obras de autores conocidos como Miquel Barceló, Jorge Oteiza o Joan Brossa, así como de creadores noveles.

Como el concepto es bastante amplio, la exhibición está acotada a aquellos libros fabricados a partir de la década de los sesenta, sin emplear técnicas tradicionales de estampación y en impresión offset, entre otros.

"Son libros que en su origen son fáciles de encontrar y distribuir y que permiten el contacto directo entre el artista y el público", señala el comisario de la exposición, José Arturo Rodríguez, quien explica que es la primera vez que se hace una revisión de este tipo de libros de creadores españoles.

Para el comisario, "la idea de democratización económica del arte" es importante en los volúmenes creados a partir de la década de los sesenta.

En ese sentido, en la exposición puede encontrarse desde un Dalí de valor incalculable, hasta libros cuyo precio no supera los doce euros.

"Hay una perversión porque a veces se piensa que una obra de arte tiene que ser algo muy caro, y eso es erróneo", apunta Rodríguez, que hace hincapié en que el libro de artista está en un momento de "explosión" en España.

Un ejemplo de este tipo de obras de arte son las guías de Almarcegui, que confiesa su predilección por los terrenos baldíos y los solares.

"Yo hago guías de lugares abandonados- indica Almarcegui-. Son lugares fascinantes, donde no hay arquitectura, son libertad".

Almarcegui, cuyas guías "contienen una crítica al urbanismo muy fuerte", ha participado junto a Alicia Martín, Pamen Pereira e Isidro López en un taller internacional de Libros de Artista, cuyo trabajo se expone junto a la muestra dedicada a España.

"Yo trabajo más a nivel emocional", dice Pereira, que ha optado por crear laberintos con los libros, donde representa "tres caminos": el cuerpo, la mente y el espíritu.

Con un diccionario arabo-hebreo en mano, procedente de una academia militar iraquí, Pereira explica que se ha inspirado "en la mezcla de culturas que conviven en Alejandría".

Para la artista española, que también trabaja con otros soportes, no existen diferencias entre un libro o un lienzo, ya que "el arte es libertad absoluta".

Un libro hueco que despide una lámina hecha de rollos de papel, una tapa de metal con un par de hojas transparentes escritas de forma irregular, un diccionario con su interior "comido" en forma de escalera caracol.

Cualquier amante de los libros podría pensar que su objeto más preciado ha sido profanado en masa, si no fuera porque estamos en uno de los templos más universales del conocimiento, la Biblioteca de Alejandría, donde se inauguró la Tercera Bienal del Libro de Artista.

Aunque el concepto es tan vago como para incluir catálogos de museos, libros de fotografías y textos ilustrados, el folleto de presentación de la muestra ofrece una definición que cierra -o abre- el debate: hablamos de un libro que ha sido concebido como una pieza artística.

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En esta bienal que tendrá lugar hasta el 23 de mayo, España es el invitado de honor, pero también hay presencia latinoamericana. Raymundo Sesma, artista mexicano, recuerda a BBC Mundo que el libro es, básicamente, un medio que puede dar sorpresas.

"El recorrido habitual de un libro es de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, pero cuando se confronta con el arte eso puede cambiar. El nuevo recorrido lo sugiere el mismo diseño del libro.

"Además -se pregunta Sesma- por qué el libro tiene que ser siempre de papel; puede ser un video. Puedo construir incluso un libro en una casa utilizando las paredes como páginas".

Barato y viajero

Aunque han existido libros ilustrados por siglos, el curador de la muestra especial dedicada a España, José Arturo Rodríguez, sitúa el surgimiento de la noción del libro de artista en la revolucionaria década de los 60’s.

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Obra de la Tercera Bienal del Libro de Artista
Cualquier amante de los libros podría pensar que su objeto más preciado ha sido profanado.

"El artista trata de encontrar en ese momento un medio de distribución más sencillo para su arte y un contacto directo entre él y el espectador", explica Rodríguez a los periodistas que asistimos a la inauguración.

A medida que recorremos las dos salas destinadas a la bienal nos dirán también que el bajo precio y su capacidad de pasar de mano en mano promovieron el papel del libro como vehículo del arte, en una función alternativa a la ejercida por galerías y museos por naturaleza estáticos.

En la exposición "Hojeando. Cuatro décadas de libros y revistas de artista en España", textos ilustrados por Salvador Dalí o por fotografías del director de cine Carlos Saura conviven con libros inflables, fotos surrealistas, dibujos psicodélicos y páginas con lemas tan inteligentes y disparatados como "Rompa a martillazos el aire que lo rodea. Luego salga tranquilamente".

En la otra sala donde se agrupan piezas de 49 artistas de 19 países también están presentes cuatro españoles, entre ellos Pamen Pereira quien ha escarbado escaleras circulares en tres libros: uno en blanco, un diccionario árabe-hebreo perteneciente a una escuela militar iraquí y otro diccionario de arameo.

"Yo trabajo más a nivel emocional que intelectual", dice la artista a BBC Mundo, quien se manifiesta además fascinada por la mezcla de culturas en general y en Alejandría en particular.

Interrogada sobre si es difícil encontrarle a este soporte de la literatura otra dimensión artística, responde sin dudarlo: "A la hora de trabajar con libros no hay ninguna diferencia. El arte es la libertad absoluta".

Rechazo y diálogo

Pero aunque los artistas se sientan cómodos alterando las funciones tradicionales del libro, eso no significa que los lectores siempre acepten estos cambios en un objeto tan sagrado e íntimo.

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Puedo construir incluso un libro en una casa utilizando las paredes como páginas
Raymundo Sesma, artista mexicano

"Aunque se sienten atraídos por el trabajo manual, existe también un rechazo primario a lo que uno le hizo a un elemento que es muy importante para ellos", señala a BBC Mundo la artista chilena Carmen Paz.

Paz, quien trabaja sobre ediciones de libros tradicionales, agrega que a veces la han acusado de destruir un texto, pero esto en lugar de desanimarla la alienta a seguir trabajando.

"Yo creo que este rechazo lo que hace es dar pie para una conversación", entre el creador y el espectador, concluye la artista chilena.

Al fin y al cabo, este contacto sin intermediarios es lo que busca el libro de artista, un contacto en el que no está ajena la sensualidad como opinó Raymundo Sesma:

"No hay que olvidar que, a diferencia de una pintura, al libro lo podemos tocar y esto es siempre una nueva experiencia para el que se acerca a esta pieza de arte".

Matías Zibell

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  • > > Tercera Bienal del Libro de Artista. Cuando el libro es un arte. - 20 de mayo de 2008, por Matias Zibell

    Perdón por molestar pero andaba buscando artículos míos en la red (defecto de hijo único y ego argentino) cuando me encontré con éste firmado por mí. Lo que me causó curiosidad es que yo sólo soy autor de la mitad de este artículo (desde la parte que dice "Un libro hueco que despide…") mientras que toda la primera sección no es mía. Pero bueno, está mucho más informativo así, por lo que no debería quejarme sino dar las gracias.