1 . MALLAS
La pantalla es la base de la serigrafía. Está formada por un tejido (especialmente confeccionado) tensado sobre un marco. Este tejido es el elemento primordial para la correcta impresión puesto que ésta se hace a través de la malla de dicho tejido y esto es así por varias razones:
1 Porque es lo que ha dado nombre a la serigrafía.
2 Condiciona las características del trabajo a imprimir.
3 Determina la calidad del trabajo impreso.
Tal es la importancia de este elemento que se estudiará en primer lugar antes que cualquier otro. Como ya se vio en el capítulo anterior, los tejidos naturales como el organdí o la gasa de seda fueron los utilizados originariamente por la serigrafía.
Tras la Segunda Guerra Mundial, se empezaron a utilizar los tejidos sintéticos.
MALLAS SINTÉTICAS
Las fibras sintéticas se podrían agrupar en dos grandes grupos; las poliamidas (Nylon) y los poliésteres (Terylene). Estas fibras ofrecen una serie de ventajas como son:
1 Son fibras monofilamento y de muy poco grosor, por lo que se pueden confeccionar mallas muy finas.
2 Gran resistencia al desgaste mecánico lo que supone mayor durabilidad.
3 Gran estabilidad dimensional (especialmente el poliéster)
4 Resistencia a la abrasión tanto de los productos químicos utilizados en su recuperación y limpieza como de los disolventes.
5 Gran uniformidad en su fabricación pudiendo conseguir tejidos de gran finura.
CLASIFICACIÓN DE LAS MALLAS
Las mallas sintéticas se clasifican según dos parámetros:
1 Por el número de hilos por centímetro de borde del tejido que varía de 12 a 200. 2 Según el grado de densidad de los hilos, se nombra con las letras:
HD Fibra espesa y fuerte Con la combinación de estos dos parámetros, se definen las diferentes mallas.
T Fibra normal
M Fibra mediana
S Fibra ligera de diámetro pequeño
Cuanto mayor sea el número de hilos, el grado será mas ligero. La densidad de la malla determina el tamaño de la abertura de ésta. A mayor densidad menor abertura.
SELECCIÓN DE LAS MALLAS
Dada la gran cantidad de tipos y calidades de mallas existentes, es importante la elección correcta de éstas para conseguir buenas estampaciones.
Para la correcta selección de la malla, se han de tener en cuenta fundamentalmente dos consideraciones:
1º El depósito de tinta
2º La imagen a reproducir
EL DEPÓSITO DE TINTA
La densidad de las mallas tiene una relación directa sobre el depósito de tinta. Para conseguir depósitos elevados, se deberá seleccionar un grado de densidad HD y número de hilos 100 o inferior.
Para imprimir con tintas textiles con partículas de pigmentos gruesos, son necesarias también mallas de baja densidad (40 T a 77 T).
Si por el contrario lo que deseamos es un depósito de tinta fino o reproducción de colores translúcidos, utilizaremos los tipos de malla ligera (S) y con número de hilos 120 ó superiores.
LA IMAGEN A REPRODUCIR
Es el segundo factor que influye en la elección de la malla, dependiendo de las cualidades del cliché.
Para clichés de trama o trazos finos conviene elegir mallas de 100 hilos/cm. o superiores y densidad T.
Como regla general se debe tener en cuenta lo siguiente: el diámetro del hilo no debe ser mayor que el punto más pequeño de la trama a reproducir pues puede que la dimensión del hilo coincida con la del punto quedando éste superpuesto y por consiguiente bloqueado produciendo entonces fallos en la reproducción de tramas finas.
Vamos a enumerar a continuación los tipos de malla mas frecuentemente usados en serigrafía.
MALLAS DE POLIAMIDA (NYLON)
Tienen gran resistencia al desgaste y a la abrasión así como a los productos químicos y disolventes. Su elasticidad las hace muy útiles para la impresión de objetos con superficies desiguales.
MALLAS DE POLIÉSTER
Mejor estabilidad dimensional que el Nylon, ofrece mayor resistencia al tensado lo que le hace ser el más comúnmente utilizado en la impresión serigráfica. De superficie lisa, estructura regular y fácil limpieza.
Tanto el Nylon como el Poliéster, se pueden presentar en el mercado coloreados. Este teñido (amarillo, naranja o rojo), mitiga el efecto de dispersión de la luz en la exposición directa a los rayos ultravioletas, absorbiendo dicha radiación U.V.
Cuando se emplean este tipo de mallas, los tiempos de exposición sufrirán incrementos de entre el 50 y 100 %.
TENSADO DE LA MALLA
De todos los métodos existentes para el tensado de las mallas, podemos resumirlos en dos: mecánicos y neumáticos.
Mediante el procedimiento mecánico, la malla se fija a las abrazaderas situadas alrededor del bastidor y una vez asegurada a éstas, se procede a dar tensión separando las abrazaderas del marco mediante mecanismos de manivelas que hacen girar tornillos sinfines en ambos sentidos.
El procedimiento neumático emplea una serie de pinzas colocadas alrededor del bastidor a las que se fija la malla mediante mordazas. Dichas pinzas se componen de un émbolo que al aplicarle aire comprimido, se acciona tirando de la malla hacia fuera mientras que la pinza al estar apoyada directamente sobre el bastidor, ejerce una fuerza hacia el interior evitando la deformación de éste.
La fuerza ejercida se controla mediante un manómetro permitiendo que si se montan dos circuitos de aire independientes, se puedan tensar con diferentes tensiones el largo y el ancho de la malla.
MEDICIÓN DE LA TENSIÓN DE LA MALLA
Para medir la tensión aplicada a la malla y en definitiva definir el grado de estabilidad requerido para un determinado trabajo, se emplean tres métodos.
Extensión de la malla
La extensión de la malla es la diferencia o porcentaje de alargamiento del tejido después de aplicarle la tensión.
Fuerza aplicada
Para medir la resistencia de la malla a la tensión vertical ejercida sobre ella, se emplean medidores tanto mecánicos como electrónicos. Dichos aparatos proporcionan mediciones precisas e instantáneas, lo que hace que se puedan efectuar no sólo al realizar el montaje de una pantalla nueva, sino también a lo largo de la vida útil de dicha pantalla. ENCOLADO DEL TEJIDO SOBRE EL BASTIDOR
Para efectuar el encolado del tejido al bastidor conviene en el caso de que éste sea ya usado anteriormente, la eliminación previa de restos tanto de pintura, como de tejidos y colas anteriores lijando dicha superficie.
Una vez tensada la malla sobre el bastidor, se aplica el adhesivo de dos componentes resistentes a los disolventes procediendo a aplicar contrapesos en el vano de la pantalla para ayudar a su adherencia. El tiempo de secado oscila de 10 a 20 minutos desde su aplicación aunque su endurecimiento final lo alcanza a las 24 horas
Como medidas adicionales se pueden recubrir con lacas protectoras y sellado de juntas con pastas elásticas resistentes a los disolventes.
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