Firma: La letra en las estampas antiguas contiene frecuentemente el nombre del grabador, así como el de otros artistas responsables del proceso de creación de la imagen – inventor, pintor, dibujante - . Dichas menciones de responsabilidad aparecen grabadas en la matriz como lo estaban los monogramas de los artesanos grabadores del renacimiento. En la estampa contemporánea, también se reconoce explícitamente la autoría del artista gráfico, en este caso, a través de su firma. La firma supone la conformidad y la absoluta aceptación de la estampa por parte del artista, garantizando su autenticidad, pero tiene además evidentes implicaciones en relación con los mecanismos de mercado de la obra de arte, al actuar como elemento de reclamo ante un comprador potencial. La firma no forma parte de la letra de la estampa, de hecho, la estampa contemporánea carece de letra. Es el propio artista quien la traza manuscrita a lápiz sobre el papel, generalmente en el ángulo inferior derecho, justo debajo de la huella o de la mancha, acompañada a veces de la fecha.
El motivo de utilizar lápiz para cualquier anotación sobre la estampa – firma, numeración… – es el de evitar borrones de tinta siempre que el papel sea humedecido, acción habitual cuando se desea lavarlo o estirarlo para eliminar arrugas.
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