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Se trata de alcanzar un entorno de desarrollo que tenga sus referencias básicas en el capital social, la distribución equitativa y uniforme de la información y la producción del conocimiento en red. Todo ello a partir de dos premisas: el pensamiento crítico como carburante y las estructuras terciarias de participación como maquinaria.

Con ello el papel de la gestión del conocimiento comunitario consiste en constituir un medio de innovación capaz de hacer coincidir e interactuar la tecnología con las relaciones sociales básicas de modo que se permita un desarrollo integral y sostenido de la realidad socio-cultural de una comunidad, más o menos amplia, no delimitada por conceptos físicos (geografía, localidad…)

La emergencia de nuevas necesidades sociales y de nuevas formas de relación hacen necesario el replanteamiento de los viejos esquemas de intervención social, desarrollo comunitario, animación socio-cultural, gestión de la cultura… Estos nuevos sistemas deben permitir una instrumentalización, articulación y promoción del bienestar social integral que sobrepase las técnicas de participación presencial y las conjugue con las estructuras cibernéticas (Aun teniendo en cuenta que toda interacción humana tiene una estructura primordial de presencialidad y, con ello, sea absurdo pretender que este necesario contacto humano pueda fundamentarse de modo exclusivo sobre instrumentos digitales). No debemos olvidar sin embargo que siempre van a quedar focos que de ningún modo podrán acceder a este mundo de las nuevas tecnologías (brecha digital) como hay personas que todavía hoy carecen de los alimentos básicos.

Por consiguiente no se trata de organizar y poner, sin más, al alcance del ciudadano un conjunto de redes y material tecnológico sino de organizar una estructura que movilice y posibilite la intervención activa de todos los sectores de la red social natural (individuos y entramado asociativo común) para producir un tejido social digital en el que el principio de implicación comunitaria tome un cariz más comprometido que el que ahora soportamos. No en vano, y en cualquier momento, los ciudadanos son los que intervienen directamente tanto en el consumo como en la producción de todos los conocimientos circulantes por esta red de inteligencia.

En este modelo la participación no pasa necesariamente por la pertenencia numeraria a colectivos sociales habituales sino que la implicación individual en múltiples proyectos viene a garantizar la pluralidad y objetividad necesarias para el correcto desarrollo social; es decir, desde este modelo la individualidad comprometida adquiere un campo extenso y abonado para interactuar y colaborar en desarrollo de una sociedad justa en el más amplio sentido.

En la Sociedad de la Información ¿cómo se aborda el desarrollo social y comunitario? ¿cómo se plantean las Instituciones y los agentes sociales el uso de las nuevas tecnologías? El poder económico ya se ha preocupado por ofrecer servicios, los más de ellos inútiles y creadores de falsas necesidades (pon en tu móvil la canción de fulanito, llámanos y recibirás los mejores poemas, envía las frases más graciosas…), y nos han involucrado en un progreso engañoso y ficticio que los agentes sociales deben compensar con propuestas que impulsen el sentido motivacional de los individuos y que generen nuevas formas de socialización.